Mi hijo de 5 años es un terremoto, no se queda quieto ni un segundo y siempre estaba saltando de un lado a otro. Compré el tablero por probar y no lo puedo creer... ¡se queda sentado hasta 40 minutos seguidos! El brillo de la pantalla lo hipnotiza de buena manera y por fin puedo tomarme un café tranquila sin que esté corriendo por toda la casa.
Estábamos desesperados con las crisis de aburrimiento de mi hija. Cuando se desespera, empieza a tirar todo. Desde que tiene su tablero mágico, cuando vemos que va a empezar a inquietarse, se lo damos y se queda 'en su mundo'. Es increíble cómo algo tan sencillo los calma tanto. ¡Es nuestro nuevo salvavidas!
Llevar a mis hijos al médico era una pesadilla por lo inquietos que son, no podían estar sentados. Ayer llevamos el tablero y fue la primera vez que no tuve que estar pidiendo perdón a todo el mundo. Se quedaron dibujando en el suelo de la sala de espera súper calmados. ¡Diferencia del cielo a la tierra!
Viajar con un niño inquieto es agotador. Antes eran gritos y patadas al asiento todo el camino. Ahora, con las luces del tablero, se queda entretenido incluso si es de noche. Es como si el tablero absorbiera toda esa energía inquieta que tiene. ¡Ya no viajo sin él!
A mi niño le cuesta mucho concentrarse, siempre está distraído y molestando. Este tablero ha sido el único juguete que ha logrado que se enfoque. Se queda concentrado viendo cómo brillan los colores y eso le baja mucho la hiperactividad. Lo usa todas las tardes y la energía en la casa ha cambiado totalmente.
Sinceramente, pensé que el acrílico sería delgado, pero es muy resistente. Los marcadores pintan súper vibrante y se borra fácil con el pañito que trae. Mi sobrina tiene autismo y le encantan los estímulos visuales; este tablero la mantiene enfocada y tranquila por mucho tiempo. Es una herramienta sensorial increíble.
Mi hijo estaba volviéndose adicto a los juegos en línea. Estaba irritable y no quería hacer nada más. Le dimos el tablero como un "reto" de dibujo y ahora prefiere calcar sus personajes favoritos ahí que jugarlos en la pantalla. Verlo usar sus manos y su imaginación de nuevo no tiene precio.
Lo compré para un regalo de un compañerito de mi hija y terminé comprando tres más para mis sobrinos. Es el típico regalo que destaca entre todos los juguetes de plástico. Todos los niños querían usarlo al mismo tiempo. ¡Quedé como la mejor tía!